03/2017 | La felicidad en la familia – comprender, aceptar, amar

La felicidad en la familia – comprender, aceptar, amar
Por Elisabeth Lukas

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En torno a la cuestión de “ser útil”

“La familia es la comunidad más estrecha e íntima que pueda imaginarse. Por consiguiente, ofrece a sus miembros la invalorable posibilita de avanzar hacia una existencia plena de sentido en la medida en que éstos tomen conciencia de su cometido familiar. Se caracteriza por preservar la existencia y dar sentido a la vida. La pregunta es de qué manera y en qué medida sus miembros dan forma a estos deberes familiares. ¿Cuál es el lugar que debe ocupar cada piedra del mosaico? Si ocupa un lugar que no le corresponde no completará el mosaico, sino que hará que desluzca. Análogamente, cada cometido familiar debe insertarse en el lugar justo: debe “calzar” con la persona en cuestión y con la pequeña comunidad a la que va dirigido.
Hasta aquí he bosquejado un solo cometido, el más elemental o ‘de mínima’: la renuncia a la queja permanente.
[…] La institución familiar requiere que comprendamos que sólo lo auténtico sirve. En forma análoga a los “acompañantes de sentido’ que son la alegría y el gusto por las cosas, no es posible lograr a voluntad que otros no necesiten. El compromiso personal en la familia o la comunidad ‘calza’ con alguien, si dicha persona puede realizarlo, si no lo fatiga en exceso (al menos no durante varios meses), si realmente sirve a los que están involucrados y si el que presta el servicio no tiene más deseo que servir al otro. En segundo lugar de importancia detrás de la renuncia a la queja permanente se encuentra, pues, este deber para con la familia. Se trata del arte de intervenir en los asuntos familiares de manera provechosa. Si la intervención es deficiente los asuntos no prosperan, nos aislamos socialmente y queda vacío un lugar en el gran mosaico. Si nos excedemos sucederá lo contrario: la disposición a ayudar se convierte en una tortura para ambas partes. Una piedra del mosaico queda atravesada sobre las demás y las bloquea.
Sólo la captación interna del todo, hecha con amor, nos manifiesta cuál es el punto de equilibrio razonable y sensato de nuestros actos.”

LUKAS, Elisabeth. La felicidad en la familia – comprender, aceptar, amar. Buenos Aires: San Pablo, 2010. p. 24-28.

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